¿Cuánto dura realmente el café?

El café no pierde su calidad de un día para otro. Lo que sí ocurre es que va perdiendo frescura de forma progresiva, y eso es distinto de vencerse.
Después del tueste libera gases y sus aromas evolucionan. Por eso conviene diferenciar entre la duración del producto y su mejor momento de sabor y aroma, que no son lo mismo.
Qué afecta su frescura
El oxígeno, la humedad, la luz y el calor aceleran la pérdida de aroma. También influye cuánto tiempo permanece abierto el empaque: una bolsa que se abre todos los días envejece más rápido que una que se abre una vez por semana.
¿Grano o molido?
El café en grano suele conservar mejor sus características porque tiene menos superficie expuesta al aire. Una vez molido, la pérdida de aroma ocurre con bastante más rapidez.
La regla práctica: si compra molido, compre menos cantidad y más seguido. Si compra en grano, puede permitirse una bolsa más grande.
Cómo conservarlo
Mantenga el empaque bien cerrado, en un lugar fresco y seco, lejos de la luz directa y de fuentes de calor. Lo ideal es comprar una cantidad acorde con el consumo habitual de la casa o del negocio.
Lo más importante
Más que pensar únicamente en una fecha impresa, conviene observar la frescura, el aroma y la forma en que el café ha sido almacenado. Una bolsa bien guardada a los dos meses puede estar mejor que una mal guardada a las dos semanas.
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